¿Realmente aún queda algo por hacer para salvar a la humanidad del inmenso caos en el que se abisma?

domingo, 14 de octubre de 2007

Como han cambiado las cosas

Parece mentira el hecho de cómo han cambiado las cosas en los últimos 20 años. Realmente resulta impactante saber cómo la tecnología hace de las suyas con nuestras sociedades hoy en día. Cada vez se presentan nuevas formas de acceder a un mundo casi irreal pero que, irónicamente, forma parte del cotidiano vivir de las personas que habitamos las grandes urbes del globo terráqueo. Quizás llegará realmente un día en que ya no tendremos necesidad de salir de casa para realizar actividades al aire libre y de esparcimiento. Hoy por hoy, la ciencia y la técnica nos arropan y casi dominan por completo, aún sin darnos cuenta en la mayoría de los casos. Quizás, ineludiblemente, sea este el ocaso que vislumbraron los antiguos profetas para nuestros días? Será esta acaso otra señal más de que el fin de la raza humana está a la vuelta de la esquina? Abierto a las críticas y a los comentarios!

viernes, 12 de octubre de 2007

Noticias

Link de Noticias (Articulos publicados por mi persona)

http://www.noticias.com/mis_articulos/publicados/index.html

Ahora las Maracuchas se maquillan y no se lavan el Cutis

Que trauma indescriptible sufrimos los marabinos que vivimos en el Sur de la ciudad y que- por voluntad de la Divina Providencia- nos ganamos el pan en el Centro o Norte de la misma, cada vez que viajamos en horas de la mañana por la Avenida Los Haticos.

Casi todo el día, pero aún más en las horas pico, se vive una completa zozobra debido al caos originado por el congestionamiento de las arterias que comunican la zona Sur con el Centro de la ciudad, causado en parte al mal estado de la vialidad, especialmente en las cercanías del Sector Danilo Anderson; pero aún hay más, las autoridades gubernamentales se hacen los desentendidos de la problemática y sólo se limitan a señalar con el dedo a los demás, evadiendo cada quien su propia responsabilidad.

Varias veces comenté con alguno que otro usuario del transporte público tal situación; no obstante, cuenta me di que el sólo hecho de hacer comentarios diariamente en los vehículos del transporte colectivo no ayudaría en nada a paliar la situación. Fue entonces que tome un poco de arrojo y decidí publicar este artículo.

Hace algunas semanas -como bien podrán recordar las personas que soportaron la hermosísima cola que se formó por el cierre del puente- se llevó a cabo el XLV Maratón de la Ciudad de Maracaibo y las autoridades locales se dieron a la tarea de gestionar la demarcación sobre el pavimento de la línea color azul que serviría como guía a los atletas y competidores de la gesta. Sin embargo, a mi parecer, habría sido más elegante que primero le hubiesen regalado a la triste carretera al menos una delgada capa de asfalto, para disimular las troneras y cráteres que la adornan.

Tal situación me llevó a pensar en la frase “Ahora las Maracuchas se maquillan y no se lavan el Cutis” como metáfora de la cruda realidad que vive la hermosa ciudad en estos días próximos a la celebración de la majestuosa feria que enorgullece el gentilicio de nuestra noble gente. No en mi pretensión menoscabar, mucho menos negar, la belleza de la mujer zuliana, con la frase anterior intento hacer un epíteto para esbozar el panorama que se vive por el mal estado de la vialidad. Más explícito aún, con dicha frase lo que quiero decir es que “Ahora las `carreteras´ Maracuchas se `pintan´ y no se `asfaltan´”.

Es inconcebible que siendo el Zulia “la fuerza de Venezuela” y produciendo riquezas descomunales a diario tenga las carreteras urbanas más deplorables del país. Probablemente el personal del gobierno piensa que resulta más rentable venderlo “o regalarlo” al exterior en lotes desproporcionantes que otorgarle un chorrito del mismo a nuestras calles que tanto lo necesitan. Quizás estén esperando también que el pueblo sea movido a conciencia colectiva (o a desobediencia civil) por una mente brillante y verdaderamente revolucionaria, para luego ejecutarlos como carne de cañón (a buen entendedor, pocas palabras).

Pero aún tenemos mucho más cordel para ese carreto, pues no pasaron muchos días para que se agravara el problema que vengo describiendo. Algunos días después comenzó a desatarse una ola de asaltos en la zona, por cuanto los conductores, al verse obligados a disminuir la velocidad para no terminar de desarmar los `cacharritos´ con los cuales se ganan el sustento, eran interceptados por determinados sujetos que le despojaban de las ganancias que hubiesen hecho durante el día de trabajo. Ahora bien, al Alcalde de la Ciudad, muy conocido por todos tanto dentro como fuera del mismísimo estado, le pareció una bella idea colocar un módulo de vigilancia policial en la zona. Esa nueva acción del Alcalde me conllevó a pensar nuevamente que “Ahora las Maracuchas se maquillan y no se lavan el Cutis”. Ay señor, la solución no es esa, hay que asfaltar la avenida, eso es lo que pide el pueblo Señor Alcalde.

Irá a sonar un poco desgarrador lo que expondré a continuación, pero la verdad no se debe callar señores. El nombrado módulo de vigilancia que se exhibe en el Sector Danilo Anderson no es más que otra sucia y vulgar herramienta mediática, pues la misma se perfila con varias imágenes del sonriente rostro del Alcalde Di Martino, las cuales se aprecian desde todos los ángulos de la avenida y abarcan casi la totalidad de las paredes exteriores del módulo, como diría un buen maracucho “No crecen más porque no pueden”. Qué descaro! Qué burla para mi bella gente! Qué barbaridad indescriptible! Como si por verle el rostro al susodicho señor vamos a pensar que es el mejor alcalde que hemos tenido. Eso solo lo creería un idiota acéfalo. Yo en lo particular pienso que es “mucho más que propaganda política” lo que realmente se puede hacer.

Y aseguro que no me agobia ningún temor, realmente no le temo a ser un perseguido político, mucho menos temo perder la vida por decir la verdad. Por el contrario pienso que ahora más que nunca las autoridades estarán pendientes de brindarme seguridad, pues, de lo contrario, en caso de sucederme algo, eso será una evidencia de que en este país lo que se vive es una cacería de brujas y una completa demagogia, peor que en la llamada cuarta República. De modo tal que en lo sucesivo, Dios mediante, me convertiré en eco de las voces de mi gente, de mi pueblo, de las personas que, como yo, sufrimos las calamidades de un cúmulo de inescrupulosos que se burlan de la buena fe depositada en ellos en los comicios electorales.

En definitiva, y sea como sea, si las cosas siguen como van, llegará un día en que los maracuchos diremos a voz en cuello “Ahora las Maracuchas se maquillan y no se lavan el Cutis”.