LA VIDA
Un fresco y nublado día de invierno
me encontraba, como siempre, meditando
y vino a mí un sentimiento muy tierno;
tanto así que creí que estaba soñando.
Entonces no dudé ni un momento
y decidí tomar mi pluma para escribir
esas palabras nobles que abarcaban mi pensamiento
y que, aunque quisiera, no podría describir.
Esas palabras eran bellas y alentadoras,
tenían un don divino para convencer,
se entrelazaban entre frases sustentadoras
como el arma más eficaz para vencer.
Además pecaría si es que acaso no te digo
que esa emoción era fuerte y fugaz.
En verdad te juro, como un fiel amigo,
que lo que me embargaba era grande y tenaz.
Y, de ahora en adelante, sabrás con certeza
que no exagero cuando me expreso así;
pues, si te dejas llevar por la ilusión y su belleza;
lo que, hasta mí ha llegado, llegará hasta ti.
Es por eso que voy, ahora, a explicarte
un poquito de las cosas que vislumbré;
y, mañana, cuando tengas lo que voy a darte,
despertaré feliz por saber que, a tu alma, alumbré.
De tantas palabras que cruzaban mi mente
algunas de ellas aún logro recordar.
Te insto a que siempre las lleves presente
porque yo, de ellas, nunca me voy a olvidar.
“La vida es hermosa, la vida es alegría,
la vida es crecimiento, la vida es pasión,
la vida es locura, la vida es poesía,
la vida es constancia, la vida es acción,
la vida es paciencia, la vida es verdad,
la vida es conciencia, la vida es honor,
la vida es estudio, la vida es bondad,
la vida es trabajo, la vida es amor”.
Ahora que sabes algunas de las cosas
que, como un regalo, en mi vida aprendí
te invito a que, esas palabras hermosas,
analices una a una, con amor, junto a mí.
Cuando digo que la vida es hermosa
es porque siento en mi pecho felicidad
y porque he tenido muchas joyas preciosas
de magnífico valor y gran autenticidad.
Hubo un sentimiento que me brindó la osadía
para declarar sin penas ni dolor
que la vida es, verdaderamente, alegría;
pues, la he visto muchas veces del más lindo color.
Tal vez te preguntarás por un momento
qué sentimiento puede ser tan especial
como para afirmar que la vida es crecimiento,
entonces yo te respondo: el crecimiento espiritual.
Una vez escribí : “Sentir pasión es de humanos”;
pero espero que comprendas mi emoción.
Cuando unes tu mente, tus fuerzas y tus manos
entonces sientes que la vida es pasión.
Muchos me han llamado, alguna vez, loco;
y eso me enorgullece y me hace suspirar;
pues, me doy cuenta que, en concreto, somos pocos
los que, viviendo una locura, nos podemos inspirar.
Esa inspiración tan bella que nace aquí dentro
y que me desglosa el alma en bella fantasía,
la que ha hecho un nido en todo mi centro,
la que me susurra a todo tiempo: “La vida es poesía”.
“Tanto da al cántaro el agua que algún día lo rompe”.
Esas palabras las aprendí en mi juventud.
Y, viendo cómo la juventud se corrompe,
procuré que la constancia fuese mi gran virtud.
Yo creo que conoces estas palabras:
“Si queremos un mundo mejor, compromiso y acción”.
Entonces confío en que ahora le abras
a tu noble corazón las puertas de la ilusión.
“De nada sirve el arte que no tiene ninguna ciencia.
Ningún valor posee la ciencia que no tiene arte”.
Asimismo; si en tu vida cultivas la paciencia,
creo que nada, nunca, logrará extenuarte.
Yo me inclino a pensar que únicamente
existe una sola que abarca en su totalidad
todo lo que no puede comprender nuestra mente.
“Reconforta tu espíritu con la verdad”.
“Los grandes cánceres como la indulgencia,
la guerra, el hambre y la contaminación
son el producto de la falta de conciencia
de todos los descarados en cada nación”.
Quien se olvide de Bolívar un crimen perpetra.
Él escribió una memoria muy famosa
y la plasmó en el papel con su puño y letra:
“Es preferible la muerte a una existencia poco honrosa”.
Y también “Mi Hermano” dijo con certeza
repleto de una magnífica inspiración:
“Las naciones marchan hacia el término de su grandeza
con el mismo paso con que camina su educación”.
Y, cambiando un poquito el tema,
quisiera hacerte recordar también
un principio presentado bajo la forma de lema:
“Has el bien y no mires a quien”.
No olvides que este mundo al que Dios te trajo
está lleno de misterios y de bendiciones;
una de las más gratas es el trabajo.
Entonces: “¡Trabajemos ya y sin condiciones!”.
Y, para despedirme, lo hago con ternura,
con espíritu optimista y lleno de candor.
Esperando que le sirva a la generación futura
este pequeño mensaje:” “La vida es amor”. .
¿Realmente aún queda algo por hacer para salvar a la humanidad del inmenso caos en el que se abisma?
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