Destellos de Luz
Oh! Quien pudiera admirarte
verter sus entrañas en tu suave nidal
y sentir tus colores y pudiera robarte
tu imagen preciada de luz especial.
Eres río a la margen , te encuentras ausente;
eres cause sin rumbo y rayos te obligan
a dar los destellos de tus faros presentes
de las tiernas caricias que cubren y abrigan.
No quisiera extrañarte, eso es extraño.
No quisiera olvidarte, eso es normal.
Sólo quiero me alumbres por todos mis años,
sólo quiero reluzcas en cada portal.
Fin de la gota, ya no hay nada oculto,
mi pecho carcomen las ansias del sol.
Tenerte despierta resulta un insulto,
Mis dedos señalan al vasto Seol.
No puedo creerlo, nadie me entiende.
No encuentro la forma de ver mi verdad,
que llevo guardada y que nadie comprende
por ser infinita como es la lealtad.
Auguro otros meses que cambien las olas,
silentes recuerdos que borran mi sed,
mis ganas cautivas con sus carnicolas
y rasgan mis celos a entera merced.
Sabía que siempre la luz era opaca
y alguno me hablaba sin darme su faz.
Quizás ahora entiendo y extirpo la estaca
que amarga la esencia y destruye la paz.
Oh! Quien pudiera admirarte
verter sus entrañas en tu suave nidal
y sentir tus colores y pudiera robarte
tu imagen preciada de luz especial.
Eres río a la margen , te encuentras ausente;
eres cause sin rumbo y rayos te obligan
a dar los destellos de tus faros presentes
de las tiernas caricias que cubren y abrigan.
No quisiera extrañarte, eso es extraño.
No quisiera olvidarte, eso es normal.
Sólo quiero me alumbres por todos mis años,
sólo quiero reluzcas en cada portal.
Fin de la gota, ya no hay nada oculto,
mi pecho carcomen las ansias del sol.
Tenerte despierta resulta un insulto,
Mis dedos señalan al vasto Seol.
No puedo creerlo, nadie me entiende.
No encuentro la forma de ver mi verdad,
que llevo guardada y que nadie comprende
por ser infinita como es la lealtad.
Auguro otros meses que cambien las olas,
silentes recuerdos que borran mi sed,
mis ganas cautivas con sus carnicolas
y rasgan mis celos a entera merced.
Sabía que siempre la luz era opaca
y alguno me hablaba sin darme su faz.
Quizás ahora entiendo y extirpo la estaca
que amarga la esencia y destruye la paz.
Felice mi vida por siempre brillante;
con luz renovada deseo venir.
Se extingue el gotero que marca incesante
el poco seguro que hace sufrir.
Expresa contenta que tienes talento,
lo tienes de sobra lo sabes muy bien.
Te juro y lo sabes que muy poco miento:
“Esencia divina posees también”.
Por eso te pido con toda clemencia
No olvides dejarme un poco de ti;
quizás si lo olvidas iré a la demencia,
quizás si lo olvidas más nunca yo aquí.
Y vuelvo con ganas de ver nacarada
tus faces brillantes repletas de mar,
a dioses farsantes dejaste grabada
la firme consigna de verte y clamar.
En mundos lejanos te fuiste ajando,
en tierras suntuosas así como así.
Ahora regresas gimiendo y llorando,
Pues no te preocupes, no soy para ti.
Cantaba otras lunas y otros faroles,
miraba los ruidos que cercaban tu piel,
ya casi despiertan y mueren mis soles,
ya casi revive y sueña el tropel.
Aún es temprano, aún no te vayas.
si quieres reposas de tanta aflicción.
Revive, es tu hora de abrir las agallas
y ver que más nada quedó en tu balcón.
con luz renovada deseo venir.
Se extingue el gotero que marca incesante
el poco seguro que hace sufrir.
Expresa contenta que tienes talento,
lo tienes de sobra lo sabes muy bien.
Te juro y lo sabes que muy poco miento:
“Esencia divina posees también”.
Por eso te pido con toda clemencia
No olvides dejarme un poco de ti;
quizás si lo olvidas iré a la demencia,
quizás si lo olvidas más nunca yo aquí.
Y vuelvo con ganas de ver nacarada
tus faces brillantes repletas de mar,
a dioses farsantes dejaste grabada
la firme consigna de verte y clamar.
En mundos lejanos te fuiste ajando,
en tierras suntuosas así como así.
Ahora regresas gimiendo y llorando,
Pues no te preocupes, no soy para ti.
Cantaba otras lunas y otros faroles,
miraba los ruidos que cercaban tu piel,
ya casi despiertan y mueren mis soles,
ya casi revive y sueña el tropel.
Aún es temprano, aún no te vayas.
si quieres reposas de tanta aflicción.
Revive, es tu hora de abrir las agallas
y ver que más nada quedó en tu balcón.
Mil veces lo dije a cuello extensivo.
Las grietas del alma son un frenesí;
por eso le llamo con tono pasivo,
tal vez sea prudente que vuelvas a mí.
Fenezco y reniego de tus imprudencias,
hostigo al humilde por ganas de ti.
Aún no despiertas de tanta indulgencia,
aún no retoñas y vuelves a mí.
Una sola verdad se encuentra a la vuelta
de esquinas mezquinas, de tanta ansiedad.
La digo y pronuncio dejándola suelta,
creyéndome un necio hablando verdad.
No digo que exista una tan prodigiosa
manera sublime de hacerlo saber,
sólo pienso que pienso en anuras melosas
y tú que me quemas con sólo volver.
Esa turbia mirada que tiene un hechizo
tan mago y tan culto que logra esquilar
mis ansias por dentro del rojo cobrizo
y fuera del plasma que puedo alquilar.
Lo digo y repito, no pienso rendirme.
Necesito ese trono y podré conquistar
si empeño la gota y pretendo salirme
de esta rueda placera que no puedo enquistar.
Ahora comprendo porqué sientes penas
acaso presumes que soy de metal,
lo sé, no es tu culpa; son tantas faenas
que roban tu aliento, tu tierno cristal.
No obstante calmados los dos centraremos
tu belleza y mi entorno para ser un crisol
que refulja en los valles, si juntos lo hacemos.
Me iré caminando de aquí hasta el sol.
Es más que belleza, es firmamento;
es pura sonata lo cierto del fierro.
Encierras mi vida con ese sustento,
verás como rompo cadenas de hierro.
Por ser todo entero, también encrespado
en la hora que pueda comer de tu ser.
Verán mis amigos el cielo estrellado,
yo mismo veré lo que tenga que ver.
Y nadie me hace salir del camino,
lo siento y lamento pero voy a morir
creyendo que tengo un solo destino,
queriendo la estrella que quiero partir.
Y nunca lo dudes, me siento nervioso,
mis dudas se han ido y llegan al Sur.
Presiento que siento un don misterioso,
mis penas se fueron, dijeron Agur.
Así es como quedan por siempre las cosas
quebradas de tanto venir y volver,
cual vuelan y ríen las dos mariposas
que allí en tu vientre estuvieron ayer.
Las grietas del alma son un frenesí;
por eso le llamo con tono pasivo,
tal vez sea prudente que vuelvas a mí.
Fenezco y reniego de tus imprudencias,
hostigo al humilde por ganas de ti.
Aún no despiertas de tanta indulgencia,
aún no retoñas y vuelves a mí.
Una sola verdad se encuentra a la vuelta
de esquinas mezquinas, de tanta ansiedad.
La digo y pronuncio dejándola suelta,
creyéndome un necio hablando verdad.
No digo que exista una tan prodigiosa
manera sublime de hacerlo saber,
sólo pienso que pienso en anuras melosas
y tú que me quemas con sólo volver.
Esa turbia mirada que tiene un hechizo
tan mago y tan culto que logra esquilar
mis ansias por dentro del rojo cobrizo
y fuera del plasma que puedo alquilar.
Lo digo y repito, no pienso rendirme.
Necesito ese trono y podré conquistar
si empeño la gota y pretendo salirme
de esta rueda placera que no puedo enquistar.
Ahora comprendo porqué sientes penas
acaso presumes que soy de metal,
lo sé, no es tu culpa; son tantas faenas
que roban tu aliento, tu tierno cristal.
No obstante calmados los dos centraremos
tu belleza y mi entorno para ser un crisol
que refulja en los valles, si juntos lo hacemos.
Me iré caminando de aquí hasta el sol.
Es más que belleza, es firmamento;
es pura sonata lo cierto del fierro.
Encierras mi vida con ese sustento,
verás como rompo cadenas de hierro.
Por ser todo entero, también encrespado
en la hora que pueda comer de tu ser.
Verán mis amigos el cielo estrellado,
yo mismo veré lo que tenga que ver.
Y nadie me hace salir del camino,
lo siento y lamento pero voy a morir
creyendo que tengo un solo destino,
queriendo la estrella que quiero partir.
Y nunca lo dudes, me siento nervioso,
mis dudas se han ido y llegan al Sur.
Presiento que siento un don misterioso,
mis penas se fueron, dijeron Agur.
Así es como quedan por siempre las cosas
quebradas de tanto venir y volver,
cual vuelan y ríen las dos mariposas
que allí en tu vientre estuvieron ayer.
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